Project Description

Y si, de redes se trata…y no siempre tan sociales o tan proclives al lazo social. Es asi que en la clínica actual el predominio de la imagen asociada al consumo indiscriminado de objetos mercancías y personas – algunos desplegados en el cyberespacio – inciden en la subjetividad y sus efectos en el cuerpo, no demoran en hacerse presentes impetuosamente. La urgencia de estas conexiones objetales va suplantando la de los ideales y el amor, perdiendo su sitial privilegiado el lazo social como conexión libidinal. El ideal prestaba un hilo conductor al deseo, aún con su déficit represivo, que ahora se tornó depresivo. El de hoy es un cuerpo sin consistencia, “virtual”, animado por la violencia de las pulsiones que empujan a lo aniquilante, en un camino sin retorno y sin demora al organismo. El objeto esta ahora al alcance de la mano, pero el sujeto se ha quedado acorralado, a veces “sin recursos”, a veces sin garantías. Ante este panorama, el pánico y el dolor en su íntima ligazón con el cuerpo terminan siendo una referencia cierta, riesgo suicida mediante. Entonces ¿Qué “se” actúa en el cuerpo? un desplazamiento muy particular: de un dolor anímico insoportable a uno localizable en un punto cualquiera del cuerpo, a través de: consumos problemáticos de sustancias o prácticas adictivas como el juego, en el uso abusivo del cuerpo en la apuesta al tatuaje extremo, la compulsión a los cortes o lesiones autoinfringidas de todo tipo, incluyendo la compulsión al bisturí. Tambien asistimos a la exaltación del cuerpo en el “look anoréxico” de cuerpos cadavéricos calculando frenéticamente una caloría más, publicitados en extensos historiales en blogs, o en el cuerpo silencioso o “silenciado” del fenómeno psicosomático. Y también y cada vez con más frecuencia la metonimia “de una ventana más” promocionada en las distintas redes al alcance de casi todos.